El compositor que llevó el tango de los bailes a las salas de concierto

EL NUEVO TANGO: La música de Astor Piazzolla fue definida por él mismo como el nuevo tango, ya que sus composiciones poseen la esencia del Tango – su fuerza, su sensualidad y desgarradas composiciones – y la precisión y estructura compositiva de la música clásica-contemporánea. Esta evolución del Tango, que le valió a Piazzolla grandes críticas de los puristas del estilo, le catapultaron a la fama, dotando a su música de una universalidad más allá de la música popular argentina.

Para disfrutar y emocionarse con la música de Astor Piazzolla solo hace falta un requisito… querer escucharla.

Nacido en Mar del Plata, Argentina en 1921, hijo de padres inmigrantes italianos, Vicente Piazzolla y Asunta Manetti. Piazzolla vivió gran parte de su niñez con su familia en Nueva York, donde desde muy chico se empapó tanto en el jazz como en la música clásica de Bach. Mientras vivió allí, aprendió a hablar fluidamente cuatro idiomas: castellano, inglés, francés e italiano.

Comenzó a tocar el bandoneón en 1929 cuando su padre, nostálgico de su Italia natal, le compró uno en una casa de empeños por 18 dólares. En 1933 tomó clases con Bela Wilda, un pianista húngaro discípulo de Sergey Rachmaninov.

En 1935 a los 15 años, conoció a Carlos Gardel, quien lo invitó a participar en la película que rodaba en esos días “El Día Que Me Quieras”, como un joven vendedor de diarios. Gardel invitó al joven prodigio a unirse en su gira, pero el padre de Astor decidió que éste era muy joven. Esta temprana desilusión probó ser una suerte en la desgracia, ya que fue en esta gira en la que Gardel y toda su banda pierden la vida en un accidente aéreo. Años más tarde Astor bromearía al respecto diciendo que “si no fuese por mi padre, en vez de tocar el bandoneón hubiese terminado tocando el arpa”.

Volvió a Argentina en 1937, donde el tango estrictamente tradicional aún reinaba, Astor tocaba en clubes nocturnos con una serie de grupos, incluyendo la orquesta de Anibal Troilo, considerado en ese momento el mejor bandoneonista y líder en Buenos Aires. Fue aconsejado de estudiar con el compositor Alberto Ginastera y posteriormente con Raúl Spivak. Introducido en grabaciones de Stravinsky, Bartók, Ravel, entre otros, iba cada mañana a oír la orquesta del Teatro Colón, mientras continuaba tocando tango de noche.

En 1942 se casó con Dedé Wolf y del matrimonio nacieron sus hijos Diana en 1943 y Daniel en 1944. En 1950 compuso la banda de sonido de la película Bólidos de Acero. Tambien en esa década continuó con la composición de obras de música erudita, tales como “Rapsodia Porteña”, “Sinfonietta” y “Buenos Aires (Tres movimentos sinfónicos)”. Por ésta última ganaría el premio Fabien Sevitzky, por lo que el gobierno francés le otorgó una beca para estudiar con Nadia Boulanger en París, en 1953.

Boulanger fue muy importante para su carrera, ya que hasta su encuentro con ella, Piazzolla se debatía entre ser un músico de tango o un compositor de música clásica. Nadia Boulanger lo animó a seguir con el tango, pero si hasta ese momento todo era tango o música clásica, a partir de entonces sería tango y música clásica.

Estudió 11 meses con Boulanger, pero el mismo tiempo formó una orquesta de cuerdas con músicos de la Ópera de París, con Lalo Schifrin y Martial Solal alternándose en el piano, y grabó un LP con temas como “Picasso”, “Luz y Sombra”, “Nonino” (primitiva versión de Adiós Nonino) y “Bandó”.

Años mas tarde Astor recordaría a Boulanger diciendo: “Ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenía una cosa que se llama estilo ” Astor Piazzolla”.

En 1955 vuelve a Buenos Aires, y allí forma una orquesta de cuerdas con músicos argentinos, en la que cantó Jorge Sobral (para ésta formación compone “Tres minutos con la realidad”, obra síntesis entre el tango y la música de Stravinsky y Bartók), y el famoso Octeto Buenos Aires, conjunto considerado como el iniciador del tango moderno, tanto por su instrumentación (incluía por primera vez una guitarra eléctrica en un conjunto de tango), como por sus novedades armónicas y contrapuntísticas (acordes con 13as. aumentadas, seisillos, fugas).

En 1959, durante una actuación en Puerto Rico, junto a Juan Carlos Copes y María Nieves, recibe la noticia de la muerte de su padre, Vicente “Nonino” Piazzolla. Astor vuelve a Nueva York, donde vivía con su familia, y allí compuso “Adiós Nonino”, su obra más célebre, que conservaría la sección rítmica del anterior tango “Nonino”, más una sentida elegía de despedida, que se convertiría en sinónimo de Piazzolla a lo largo de los años.

Frustrado por el intento del Jazz-Tango, vuelve a Buenos Aires en 1960 y forma la agrupación que definiría su estilo musical definitivamente, que sería la base de agrupaciones posteriores y a la que volvería cada vez que se sentía frustrado por otros proyectos: el Quinteto Nuevo Tango, formado por bandoneón, piano, violín, contrabajo y guitarra eléctrica. Con esta agrupación daría a conocer “Adiós Nonino” y todas las composiciones que dieron forma a su estilo y que serían las más recordadas: Las Estaciones (“Verano Porteño”, “Otoño Porteño”, “Invierno Porteño” y “Primavera Porteña”), La Serie del Ángel (“Introducción al ángel”, “Milonga del ángel”, “Muerte del ángel” y “Resurrección del ángel”), La Serie del Diablo (“Tango diablo”, “Vayamos al diablo” y “Romance del diablo”), “Revirado”, “Fracanapa”, “Calambre”, “Buenos Aires Hora Cero”, “Decarísimo”, “Michelangelo ´70” y “Fugata”, entre otros.

En 1963, forma el Nuevo Octeto, para el cual compuso “Introducción a Héroes y Tumbas”, con letra de Ernesto Sábato. En ese año también gana el Premio Hirsch por su “Serie de tangos sinfónicos”, estrenados bajo la dirección de Paul Klecky.

En 1965, junto al Quinteto, una Orquesta formada ad hoc, y con las voces de Luis Medina Castro como recitante y Edmundo Rivero como cantante, graba el disco “El Tango”, que contiene temas con letras de Jorge Luis Borges, incluido “Hombre de la Esquina Rosada”, suite para canto, recitado y doce instrumentos.

En 1966 se separaría de Dedé Wolff y en 1967 empieza su colaboración con el poeta Horacio Ferrer, con quien compuso la operita “María de Buenos Aires”, que se estrenaría al año siguiente, con la cantante Amelita Baltar. Por otra parte, Piazzolla iniciaría con Baltar una relación sentimental que duraría cinco años.

En 1969, Piazzolla y Ferrer componen la exitosa “Balada para un loco”, que supondría un popularidad súbita para Piazzolla.

En 1973 sufre un infarto que lo obliga a reducir su actividad, por lo que se instala en Italia en dónde permaneció grabando durante cinco años. De estos años Orquesta de St. Luke’s, dirigida por Lalo Schifrin en Italia se destacaría su creación Libertango, obra que él consideró como “su carta de presentación ante el público europeo”.

En 1975 después del fallecimiento de Aníbal Troilo Astor compone en su memoria una obra en cuatro movimientos a la que llamó “Suite Troileana”, la cual grabó junto al Conjunto Electrónico. Al año siguiente, en 1976 conoce a Laura Escalada, quien sería su mujer definitiva. En diciembre de ese año presenta junto al Conjunto Electrónico en el teatro Gran Rex en Buenos Aires su obra “500 motivaciones”. Meses después ofrecería otro concierto en el Olympia de París junto a una formación similar a la que tocó en Buenos Aires, la cual sería su última presentación junto a una formación de carácter eléctrico.

A partir de 1978 volvió a trabajar junto al quinteto Nuevo Tango y retomó la composición de obras sinfónicas y piezas de cámara. En 1982 escribió “Le Grand Tango”, para chelo y piano, el cual estuvo dedicado al chelista ruso Mstislav Rostropovich. En 1985 fue nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y estrenó en Bélgica su “Concierto para Bandoneón y Guitarra: Homenaje a Lieja”. En 1987 viaja a Estados Unidos dónde graba en vivo en el Central Park junto a la Orquesta de St. Luke’s dirigida por Lalo Schifrin sus obras “Concierto para Bandoneón” y “Tres Tangos para Bandoneón y Orquesta”. Durante esta etapa en los Estados Unidos también tuvo la oportunidad de grabar “Tango Zero Hour”, “Tango apasionado”, “La Camorra”, “Five Tango Sensations” (junto al Kronos Quartet) y “Piazzolla con Gary Burton” entre otros.

En 1988 fue operado del corazón en un cuádruple bypass y a principios del año siguiente formaría su último conjunto, el Sexteto Nuevo Tango formado por dos bandoneones, piano, guitarra eléctrica, contrabajo y violonchelo.

El 4 de agosto de 1990 en París, sufrió una trombosis cerebral, de la que finalmente fallecería dos años después en Buenos Aires el 4 de julio de 1992.

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